martes, 25 de agosto de 2009

POESÍA AL ABUELO

Hay que ver, otra vez esta el abuelo
en el baño, como lo pone de pelo
no sé lo que vamos a hacer.

Y en la mesa cuando como
todo nos parece feo
hay que ver el ruido que hace
y hasta como con los dedos.

Nos cuenta unas batallas que nadie
puede creerlo, del hambre
pero a él nadie le escucha
vaya rollo del abuelo.

Y él sólo espera un beso o una caricia
al paso de alguien que le diga
Abuelo ¿qué tal vas de tu reuma?
que brillante está tu pelo.

Un poco de cariño que refresque
sus recuerdos, y sólo oye
murmullos rompiéndole
su silencio.

Ya estoy harto de él
hay que llevarse al abuelo
si es por su bien,
coge las cosas del suelo,
y como ya está tan torpe
y en sus ojos hay un pelo
cualquier día se nos cae
y lo peor será luego.

Hay alguna residencia que cobran
un buen dinero, arrimando algo
de su paga nos libramos del abuelo.

o cuando sale a la calle
o cuando va de paseo
pues todo el mundo lo engaña,
pues que salga sin dinero.

Y unos ojos expectantes de un
chaval que es su nieto,
con timidez dice al padre
quiero hablar contigo luego,
dime ahora lo que
quieras para que esperar,
luego con pena mira a su padre
que ya le blanquea el pelo.

Padre no quiero que te enfades
escúchame te lo ruego
si te llevas a tu padre
a ese hombre que es mi abuelo.

Yo quiero ir contigo
para aprenderme el trayecto
porque dentro de unos años
también estarás tu viejo.

Y a la misma residencia
si no nos llega el dinero
aunque le arrime a tu paga
allí te llevaré luego.

Para seguir yo tu ejemplo
haciendo lo que has hecho.

Porque dentro de unos años
cuando sea blanco tu pelo
y tendré casa e hijos.

Hijos que serán tus nietos
y en la casa que yo viva
no habrá sitio para el abuelo.

Porque lo ensuciarás todo y
comerás con los dedos
harás ruido al comer
y te mandaré de paseo y
para que no te engañen
pasearás sin dinero.

Tú irás a la residencia
porque haré lo que ahora veo
y lo mismo harán mis hijos
cuando llegue a ser abuelo.

El padre de su bolsillo
lento se sacó el pañuelo
para limpiarse sus ojos
lágrimas de desconsuelo.

Delante de su hijo
se endureció su garganta
y llorando dijo luego
vaya lección que me has dado
de aquí no se va el abuelo.

FERNANDA ESPERILLA GONZÁLEZ

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