Voy a decir para ustedes
con cariño y amistad
una carta-poesía
basada en la realidad.
Recuerdo que siendo pequeña
igual que todos ustedes
teníamos grandes respetos
sin tener tantos placeres
entonces era sagrado
contestar a los mayores.
Que con mucha educación
cumplíamos todos los menores.
Fuimos muy poco al colegio
hay que decir la verdad.
Pero sí nos enseñaron
a tener que respetar.
Ahora estudian muchos años
y tienen mucha cultura
pero tocante al respeto
no hay ninguna asignatura
y deberían de tenerla
sepanlo los profesores
que bien un suspenso
quien contesta a los mayores.
Los hijos deben ser hijo
aún sobrados de potencia
los padres deben de ser padres
por muchos años que tengan.
No hay cosa que a los padres
les cause mayor placer
que les respeten sus hijos
por muy crecidos que estén.
Se encuentran entusiasmados
llenos de felicidad pero si ven
lo contrario lloran en la soledad.
Se muestran acobardaddos
constantemente sufriendo
pidiendo con ansiedad que los
llame el padre eterno
y esto es triste y doloroso
y más que nada inhumano.
Al no tener cariño
al llegar a ser ancianos.
Los nietos a los abuelos
los quieren cuando son niños
pero según van creciendo
se va marchando el cariño
si el abuelo les responde
les contestan enfadados
tu ya no entiendes ni papa
porque estás muy anticuado.
Cabizbajo y dolorido se queda
sólo el abuelo llorando
gotas de sangre sin tener
ningún consuelo.
Por la mañana temprano
dicen muy fuerte con
Abuelo no hay quien duerma
en esta casa
con las toses del abuelo.
A muchos seres les pasa
todo lo que estoy diciendo
que Dios se lo tenga en cuenta
lo mucho que están sufriendo.
Y me despido de ustedes
con lágrimas en la vista
y os doy un fuerte abrazo
a todos los pensionistas.
FERNANDA ESPERILLA GONZALEZ
lunes, 24 de agosto de 2009
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